Neuropsicología Forense

 

La Neuropsicología es una disciplina fundamentalmente clínica, que converge entre la Neurología y la Psicología. La neuropsicología estudia los efectos que una lesión, daño o funcionamiento anómalo causa en las estructuras del sistema nervioso central, sobre los procesos cognitivos, psicológicos, emocionales y del comportamiento individual. Estos efectos o déficits pueden estar provocados por traumatismos craneoencefálicos, accidentes cerebrovasculares o ictus, tumores cerebrales, enfermedades neurodegenerativas (como, por ejemplo, Alzheimer, esclerosis múltiple, Parkinson, etc.) o enfermedades del desarrollo (epilepsia, parálisis cerebral, trastorno por déficit de atención/hiperactividad, etc

En los últimos años la Neuropsicología ha ido adquiriendo una relevancia teórica, clínica y social de progresiva importancia, haciéndose patente en el plano legal como resultado de peritaciones que valoran el daño cerebral adquirido como consecuencia de accidentes de tráficos y  laborales.

De esta manera, la Neuropsicología Forense es una disciplina emergente que surge para dar respuesta a unos nuevos tipos de problemas y conflictos que se desarrollan frecuentemente en el sistema jurídico actual.

La Neuropsicología Forense debe responder a la denominada  cuestión  forense, esto es, si la disfunción afecta al suceso bajo consideración legal o es resultado del  mismo (Hom, 2003). El clínico trata de ayudar al paciente, mientras que el forense ayuda al  esclarecimiento de la verdad (Verdejo y cols. 2004).

La neuropsicología ofrece así a los tribunales, la posibilidad de realizar de una forma fiable y sensible la identificación de la existencia de una alteración o trastorno, la descripción del mismo, el establecimiento de su relación con el SNC, si es posible etiológica y, finalmente, la recomendación de futuras evaluaciones y tratamiento (Peña, 1983; Kolb y Wishaw, 1985; Ellis y Young, 1992 y Junqué y Barroso, 1994).

El rol del neuropsicólogo forense, mediante su evaluación pericial, tiene una sola función; determinar la existencia de una disfunción neurocognitiva sobre el sujeto y establecer su relación con la causa que se juzga (McMahon y Saltz, 1981)

  Las diferentes áreas en las que puedes intervenir son:

 

DERECHO CIVIL

 

 

Incapacitaciones civiles

 

DERECHO DE LA CIRCULACIÓN 

 

VALORACIÓN DEL DAÑO CORPORAL

 

 Cuando las lesiones causadas comprometen el funcionamiento cognitivo de los sujetos.

(Afectación de memoria, atención, lenguaje, capacidad de planificación y organización, etc.)

 

 

DERECHO LABORAL

 

 

Esencialmente en los asuntos relacionados con las incapacidades laborales

 

 

DERECHO PENAL

 

 

Investigación de la responsabilidad criminal ante un hecho delictivo

 

Dentro del Derecho Civil, el neuropsicólogo forense ha de determinar las causas de la incapacitación, las características que componen la enfermedad que padece el sujeto y si su condición es persistente e impide a la persona gobernarse por sí misma, elemento que configura la conexión causal entre la enfermedad y la capacidad legal, asociada a trastornos cognitivos presentes tanto en enfermedades neurológicas (demencias como al enfermedad de Alzheimer), como psicopatológicas (deterioro cognitivo asociado a la esquizofrenia), la valoración de minusvalías psíquicas con la apreciación de detrimentos intelectuales y cognitivos

En lo relativo a la capacidad para testar, el profesional puede confirmar que la persona lo realiza en su “cabal juicio”, ya que permite corroborar que la persona posee las capacidades suficientes para llevar a efecto el acto de testar.

En los casos de demencias, el perito debe asegurarse de que la persona que está  evaluando padece de demencia, algo que no resulta tan obvio en fases tempranas de la  enfermedad La evaluación neuropsicológica se hace imprescindible, pues son  los trastornos cognitivos los que, en la mayoría de los casos, conforman el eje principal del  cuadro clínico de demencia (Delgado-Losa y cols., 2001).

Con respecto a los daños y secuelas, el perjuicio psíquico, se refiere a todo aquel deterioro de las funciones psíquicas generalmente producido de forma súbita y que ha sido provocado, de manera directa o indirecta, por otra persona o por otra entidad responsable. De esta manera cuando se produce una lesión, el responsable de la misma está obligado a reparar el daño ocasionado y con el fin de determinar el cálculo de indemnización es necesario evaluar la lesión y secuelas.

Mediante la pericial neuropsicológica se fijan, con la máxima exactitud posible, las consecuencias que un proceso traumático ha tenido en las facultades mentales y cognitivas de un individuo. Lo cual sirve a un juez o tribunales para establecer una compensación económica o para que los particulares alcancen algún grado de acuerdo sobre los daños y las indemnizaciones derivadas de las lesiones producidas. (María L. Naharro, Javier Soler, Diego Falcone, 2010).

Después de un traumatismo craneoencefálico leve puede aparecer y persistir el  conocido como síndrome posconmocional, un conjunto  de síntomas somáticos, cognitivos y  emocionales (Fernández-Guinea, 2001). Los síntomas cognitivos consisten en pérdida de  velocidad de procesamiento, lentitud de respuesta,  disminución en la capacidad de concentración, bajo rendimiento en tareas de atención alterna y dividida, menor flexibilidad  mental y pérdida de capacidades mnésicas.  Secuelas producidas por consumo de sustancias psicoactivas, en el caso del alcohol los  efectos neuropsicológicos a largo plazo son ya bien conocidos (deterioro en memoria y síndrome disejecutivo), así como los efectos a corto plazo de otras sustancias como la cocaína.

Otro ámbito de actuación en la cada vez tiene mayor presencia la pericial neuropsicológica es en el Derecho Laboral.  Mediante los informes realizados por los neuropsicólogos forenses se dictamina el estado, mantenimiento, evolución o fase final de las condiciones cognitivas y psíquicas que pueden condicionar las  capacidades laborales de una persona y que se han puesto en entredicho tanto de forma transitoria como permanente.  La estimación de la naturaleza, gravedad y cronicidad de las secuelas de accidentes  laborales o de tráfico se hace necesaria para determinar la cuantía de la pensión de invalidez y  la incapacidad laboral. Cuando finaliza el tratamiento médico y rehabilitador, el Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social (Real Decreto Legislativo 1/1994 de 20 de junio) establece tres  supuestos en los que se puede encontrar el trabajador: curación sin secuelas, con secuelas de  lesiones permanentes no invalidantes y con lesiones constitutivas de invalidez permanente en  alguno de sus grados. Los grados de invalidez se recogen en esta ley en su artículo 137 y son: a)  incapacidad permanente parcial, b) incapacidad permanente total, c) incapacidad permanente  absoluta, d) gran invalidez.

Cada una de estas situaciones implica una compensación económica según los  distintos baremos (como, por ejemplo, los incluidos en el Anexo de la Ley 30/1995, de 8 de  noviembre, de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados) y, además, son merecedoras  de servicios y prestaciones según la recién aprobada Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de  Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia.  ( Verche, E. Neuropsicologia forense: Estado del Arte.

 Finalmente en Derecho Penal, las competencias de la neuropsicología forense está referidas a los casos en los que se encuentran implicado el daño cerebral y sus consecuencias cognitivas, emocionales, funcionales y sociales, tanto el referencia al imputado, victima, testigo u otra persona implicada en la causa.

En un procedimiento criminal, la opinión del neuropsicólogo  puede ser requerida, además, para recomendar un tratamiento o establecer el potencial para  la rehabilitación del reo (Lezak y cols. 2004).

Referencias bibliográficas

Díez, L. Sistema de Derecho Civil. . vol. 1, Madrid, Tecnos, 2003.

Gómez Orbaneja, E., Derecho procesal penal, Madrid, 1975.

Jarne, A. y Aliaga, A. “Manual de Neuropsicología Forense. De la clínica a los tribunales”. Barcelona, Herder, 2010

Jarne, A. “Neuropsicologia forense: una nueva especialidad.” 2001.

MacMahon, E y Satz, P., “Clinical neuropsychology: some forensic applications”, en Fliskov, S. y Boll, T. (comps.), Handbook of clínical neuropsychology, New York, Whiley, 1981.

Rodriguez, M., Manual del perito médico: fundamentos teóricos y jurídicos, Barcelona, Díaz de Santos, 1991.

Verche, E. Neuropsicología Forense. El estado del Arte. 1988

 

 

 

 

 

 

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